Llevo toda la semana atrapado en ese limbo que hay entre la salud y la enfermedad. Esa situación en la que uno no está malo pero tampoco está bueno, que tiene unas décimas pero no fiebre, que siente congestión, pero aquello no rompe a resfriado. Una semana de incomodidad, que no permite a uno refugiarse en la lástima y solicitar el amparo de los demás porque lo tacharían de blando, pero lo único que quiere es que alguien le mime, lo arrope con una manta en el sofá y le traiga un tazón de sopa. Así que con las fuerzas mermadas afronté el día a día como pude, como me dejaron y al amparo del doping permitido que supone la automedicación. Aún así, como persona desconfiada que soy, llegó un momento en el cual ya no acertaba a saber si estaba bien o estaba mal, así que salí a la calle a hacer una macroencuesta, que de macro tuvo poco, pero sin duda al darle ese nombre aparentaba tener muchos visos de certeza. El primer problema surgió con la pregunta. Al dirigirme a unas cuantas personas consultándoles si yo estaba bien o no, me miraron desconfiados y se apartaron de mí, otra amenazó con denunciarme si continuaba acosándola y otra respondió que sí, y que incluso me haría un favor, cosa que le agradecí porque nunca sabe uno a quién va a tener que recurrir en el futuro según las circunstancias. Como no saqué nada en claro con las respuestas, reformulé la cuestión y la cambié por “¿Sabe usted lo que es estar bueno?”, pero sólo conseguí un listado de actrices, actores, cantantes, deportistas y famosos en general de buen físico, menos una señora que me dijo que p’a bueno yo, y resultó ser la misma que con la primera pregunta me quería hacer un favor, con lo que interpreté que probablemente lo de hacerme un favor no se refería a la ayuda o socorro que se le ofrece a alguien. O sí, según la perversa interpretación que hagan ustedes. Tras este segundo fracaso, desistí de mi propósito inicial, y llegué a la conclusión de que, pese a la confusión creada entre estar o ser bueno, todos sabemos que buenos ya hemos sido y miren cómo nos han tratado. Así que va siendo el momento de dejar de serlo.
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