Publicado en El Día de Zamora y El Periódico de Castilla y León el viernes 27 de febrero de 2026.
En los tiempos que nos ocupan lo
común tiene muy mala prensa. Lo común no es sólo lo público, entendido esto
como aquello que nos proporciona el estado y que financiamos en gran medida con
nuestros impuestos, sino que debe ser entendido como algo más importante o amplio,
como un territorio en el que compartimos nuestra vida con los demás. La
convivencia es la base de lo común y cuando esa convivencia se tensa la armonía desaparece y se empiezan a buscar soluciones individuales. Desde hace
un tiempo la corriente mayoritaria, soplada por un neoliberalismo quizá mal
entendido, nos empuja a aislarnos para que surja el individuo por encima de
todo, intentándonos hacer ver que lo común constriñe a ese individuo hasta
anular su libertad. A mi entender, esta concepción sólo cabe si percibimos a la
persona como un mero ser productivo: “eres lo que produces”, y de ahí que la
red de protección que genera lo común, la comunidad, se mire como algo
sospechoso, porque pareciera que lo común fuera en contra de lo productivo. Lo
común, como llevo intentando explicar y pese a quien le pese, es lo que nos une.
Incluso hoy día cuando lo que se premia es la meritocracia individual y se
tiende a que cada uno viva en su burbuja y se aísle de los demás, aunque nos lo
intenten ocultar o disfrazar, seguimos siendo vulnerables. Y esa vulnerabilidad
nos une. ¿Ven? Ya tenemos algo en común. Y si la vulnerabilidad se descuida el
siguiente paso es la fragilidad, y lo frágil se rompe con más facilidad que lo
vulnerable. Y no, esto no son palabras vacías, porque igual a usted le están
intentando hacer creer que es invulnerable y que no necesita de lo común para sobrevivir,
y por eso usted aplaude o se inclina por aquello que fomenta la destrucción o
la minimización de esa red pública, de esa manta que nos da cobijo en mayor o menor
medida. Hay sectores que han sembrado la idea de que la invulnerabilidad es
sinónimo de éxito, que sólo vale consumir y emprender, el individualismo por
encima de todo, el individualismo como negación de la vulnerabilidad,
convirtiéndonos así en, o seres productivos, o seres irrelevantes. Sin el apoyo
de lo común es probable que usted, que ha llegado hasta esta línea pensando que
todo lo que ha leído son paparruchas y que sólo usted se ha creado a sí mismo, no
estuviera entre nosotros. Pero como tampoco creerá en el nosotros… Pues NOSOTROS
seguimos aquí.
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