Publicado en El Día de Zamora y El Periódico de Castilla y León el 21 de febrero de 2020.
Vale que más
cerca tenemos el valle del Jerte, pero permítanme que les escriba a modo de
introducción sobre el festival de los cerezos en flor de Hirosaki (Japón). Más
de 2.600 cerezos en sus diferentes variedades, muchos de ellos con más de 300
años, brotan de una manera desmedida gracias a una específica técnica de poda
que sus jardineros practican y que hace que la cantidad de flores que retoñan
de cada rama sea casi el doble de lo natural. A la flor del cerezo allí la
llaman sakura y para los samuráis simbolizaba
la sangre pero también lo efímero de la vida, y sobre todo, se asocia con el
ciclo de transformación y el renacer. Vamos, que el florecimiento de los
cerezos es una celebración de la belleza y un alegato a la transitoriedad y a los nuevos
comienzos. Voy a tratar de ser optimista por una vez y vamos todos a
pensar que este periodo que estamos atravesando en lo político y en lo social
es transitorio, que la bronca es pasajera, que se está trabajando para que la
economía local mejore, que el que se vaya de aquí sea porque le place y no por
obligación, que nuestros representantes locales están atareados en secreto por
ello. Y digo en secreto porque uno revisa los medios de comunicación y no ve
nada a lo que agarrarse. Que si el ayuntamiento pinta murales para que la
decadencia pase desapercibida como si fuéramos gilipollas, que si la diputación
(pongan aquí lo que se suponga que se haga en la diputación) pero vamos a creer
que entre las decisiones de pintar murales y lo que sea que hagan los otros hay
un plan oculto para revitalizar la ciudad y la provincia. Que todo se lleva en
una estricta confidencialidad de reuniones entre el alcalde y el presidente de
la diputación, de la mano, con la Junta de Castilla y León y que en breve darán
una rueda de prensa conjunta para anunciarnos la buena nueva. Vamos a creer que
el hecho de que el edificio de García Casado se esté cayendo es sólo el fin de
estos tiempos y no una metáfora de lo que nos espera. Los cerezos empiezan a
florecer, a ver si florece también pronto el trabajo secreto que se está
llevando a cabo en nuestras instituciones y se nos presenta bajo la banda
sonora de los primeros acordes de la Primavera de Vivaldi.
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